¿Velocidad en la circulación sinónimo de peligro?

Cada día sale a la luz una noticia distinta en la que un coche ha cometido un delito grave; ya sea una muerte accidental o bien un accidente grave por exceso de velocidad. Por ejemplo, el pasado fin de semana en una localidad de Murcia, Patiño, un coche atropelló a una niña en un paso de peatones y ’se dio a la fuga’
Nada más que por eso suponemos que el coche iba a una velocidad imprudente, que se saltó el paso de peatones… y que encima se da a la fuga. Más tarde se conoció que la niña, de sólo un año, era la sobrina del conductor y que además, estaba jugando en el paso de peatones, cosa que no percibió el conductor, que se incorporaba a la circulación. Y no se dio a la fuga, sencillamente no se dio cuenta.
Sí, es un error… y muy grave, pero la velocidad no tuvo ninguna culpa. Sólo hay que ver la diferencia en cuanto a accidentes con respecto a Alemania; allí los límites de velocidad son inexistentes y prefieren aprovechar el dinero en otras cosas como hacer que los servicios de urgencia lleguen con una mayor celeridad a los accidentes y a un mejor acondicionamiento de las carreteras.
¿Ésa debe ser la línea a seguir? Pues es una opción, y a tener muy en cuenta; sobre todo la parte de la asistencia sanitaria, que no llega por carretera, comiéndose todo el tráfico existente, sino por helicóptero… y encima tenemos en cuenta que la mayoría de accidentes ocurren en carreteras secundarias, donde se circula a una velocidad menor, ¿qué tiene que ver en todo esto la velocidad?



