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El trato a los vendedores de los grandes almacenes por parte del gran público

icono-fuente-imagen¿Hasta dónde llegan las obligaciones de los vendedores o dependientes de los grandes almacenes? ¿Hasta qué punto la persona que nos atiende en nuestro día a día puede convertirse en nuestro “esclavo”? ¿Qué podemos y qué no podemos pedir como clientes?

En líneas generales nos encontramos ante una sociedad relativamente educada, en la que la cultura del “quiero que me atiendan y que sea ahora mismo” es una constante que todos los que forman parte del “juego” del comercio de cara al público parecen haber aceptado.

Sin embargo, ¿dónde queda en ocasiones la educación? Todos, absolutamente todos, somos clientes de algún que otro gran almacén y todos, absolutamente todos, hemos tenido que sufrir las consecuencias de estar acudiendo a una tienda de gran envergadura en lugar de hacerlo a la pequeña y a menudo más humana tienda de la  esquina. A nadie se le escapa que en ocasiones, la afluencia de público y la propia filosofía del gran almacén “deshumaniza” el trato con el cliente, y ese es un tema que debería tratarse y solucionarse en la medida de lo posible.

Ahora bien, siempre, una venta es cosa de dos, del cliente y del vendedor. Por ello, no podemos o no debemos exigir al vendedor (una persona al igual que nosotros) aquello que como clientes no estamos dando. Es inevitable asociar a la persona que nos trata en el Corte Inglés, Mediamarkt, Carrefour o Día, con la propia cadena en sí, con los anuncios, catálogos y demás referencias que traemos desde casa. Sin embargo, (y salvo excepciones) acudir al vendedor con un “hola” y despedirse con un “gracias”  es lo mínimo, tratar con educación, con respeto y con buenas maneras al vendedor es asegurarse de que en un porcentaje elevado, el trato recibido va a ser igual.

Todos somos personas. Nadie es el “corte inglés” en sí mismo. De igual manera que de puertas afuerta todos pedimos educación para las personas, debemos exigirnos a nosotros mismos el trato humano ante personas que están ahí para ayudarnos, entendernos y darnos soluciones, no para engañarnos como parte de una conspiración mundial encubierta. Hace tiempo que se abolió la esclavitud, y actitudes como hablar por el móvil mientras alguien nos explica un producto, dejar con la palabra en la boca al vendedor, insultarle a sabiendas de que no podrá defenderse…además de no generar nada bueno, son profundamente mal educadas y cobardes.

A menudo, la buena educación genera buena educación. Y en caso contrario, uno podrá argumentar que hizo todo lo posible para recibir el mejor trato, la mejor atención y compañía posible.

Como es humanamente entendible, creo yo.

(será privado)
(opcional)

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